Cine de verano. La terraza de los monstruos
El monstruo cinematográfico es feroz y tiene una capacidad extraordinaria para ejercer el mal, por lo tanto es una amenaza que aterroriza al ser humano. Suele adoptar la forma de un animal peligroso o toda una plaga, la de un ser legendario inspirado en formas existentes o extinguidas, la de un ser vivo surgido por mutación de otro, la de un ser procedente del espacio exterior, la de un ser humano sometido a radiaciones o experimentos, o la de una criatura artificial antropomorfa. Sin embargo, no solo responde a excepciones del reino natural, pues, paradójicamente, sus características suelen ser muy humanas. Por eso, las películas escogidas en este ciclo van más allá del género de terror y en la selección han tenido mayor peso las cuestiones dramáticas, cómicas, de autoría o de novedad y diferenciación respecto a las convenciones. Estarán representados los monstruos que sirven de espejo al hombre; que en lugar de antagonistas tienen papeles protagonistas en las historias o ayudan a estos en sus viajes y aventuras; que tienen problemas de adaptación; o que destacan por salir de la imaginación inspirada de grandes cineastas. En definitiva, un ciclo refrescante y estimulante para las noches de verano.